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El yayo fue' un abuelo que siempre me dio' amor,
jamas hubiera dudado de su gran amor hacia mi.
Cuando le decía que lo quería, el siempre contestaba diciendo "yo mas".
Todos los recuerdos mas bonitos de mi niñez se los debo a el.
Recuerdo las mejores navidades que una niña puede tener.
La ilusión y la alegría al estar con el y con toda la familia.
Los mejores regalos de navidad siempre me los hacia el (y la familia), hasta en los detalles,
siempre quería hacerme lo mas feliz posible.
Era un hombre integro y ejemplar.
Recuerdo que una vez después de haberme reñido injustamente por algo,
se humillo' delante de mi para pedirme perdón, y esa fue una lección de vida para mi.
El echo de que un hombre mucho mas mayor que yo y en autoridad se humillara frente a una niña pequeña que se ve insignificante respecto a su abuelo, me mostro' el gran respeto que me tenia.
Me hizo sentir importante a sus ojos,aunque fuera una niña, el me respetaba y me amaba de verdad.
Fue una lección de humildad y respeto que jamas olvidare'.
El yayo nos quería a todos con locura, y gracias a el crecí sabiendo lo que es el amor,
teniendo en mi vida un reflejo de lo que es el amor de Dios hacia nosotros.
Mientras lo recordaba y miraba sus fotos en los días antes de su fallecimiento,
encontré esta foto y Dios me puso en el corazón que el yayo pronto volvería a esa sonrisa,
y para siempre.
Le doy gracias a Dios por el regalo tan bonito que me hizo de tener al yayo en mi vida,
y sobretodo por la certeza que me da de volverlo a ver un día en el cielo.
No son palabras, no es algo que digo para consolarme,
sino es una certeza que no tiene explicación humana, que solamente me viene de Dios,
una certeza tan fuerte que convierte momentos de tristeza en alegría..
Te echare mucho de menos mi yayo, pero nos volveremos a ver algun dia en el cielo !
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